El tío Miguel viaja mucho, va y viene, entra y sale de casa, de Madrid, sin hacer ruido, tranquilamente, sin prisa, porque no tiene hora, nada ni nadie le espera, ni aquí ni allá, vive con intensidad cada momento, porque ese preciso momento, el que está viviendo, es el más importante para él. Su vida transcurre lentamente, pausadamente, sin racionalizar los sentimientos...
El lunes por la noche llegó de Albacete y al día siguiente estaba preparando la maleta para viajar a Cáceres. Esto llamó la atención de la princesita, que observaba estupefacta cómo su tío Miguel preparaba de nuevo el equipaje. Y entonces no pudo evitarlo, surgió su pregunta...
-Miguel... ¿Ya te están echando otra vez para otro sitio...?
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