Un día cualquiera del mes de septiembre...
El tío Miguel, que ha venido de Francia, cuida de Sofía. De repente la princesita llega al despacho con un enorme balón de baloncesto, que es casi más grande que ella y dice muy seria, mirando como puede por encima del balón.
-Tío Miguel, papá me deja la pelota de baloncesto, pero no se lo digas, ¿vale?...
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