La princesita mantiene una discusión o un pulso, según se mire, con mamá y papá, que están muy enfadados porque es bastante desobediente. Poco a poco la discusión va subiendo de tono.
Mamá está realmente enfadada y gritando le dice a la princesita mirándole fijamente a los ojos:
-¡Cuando te meto en la cama me dices que quieres cenar y cuando te pongo la cena en la mesa y tienes el plato delante me dices que quieres irte a la cama. Siempre lo haces por llevar la contraria!
A todo este sermón de la cocina la princesita, con cara de pilla, le responde con mucha naturalidad:
-Mamá, es que soy muy lista, como el gato con botas...
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