Sentados a la mesa del restaurante, rodeados del bullicio del mundo que gira a su alrededor, los novios se miran fijamente a los ojos, examinando con atención cada centímetro de su cara, de su vida, intentando encontrar una explicación a todo lo que hacen, al motivo de su intensa relación, al sentido de la palabra amar. De pronto, tras un largo silencio, ella le dice a él:
-Me gustaría viajar a algún lugar en el que me pudiera perder.
Y él le responde con ternura, atrapado por la belleza de su idea:
-Bueno cariño, cuando encuentres ese lugar, avísame y me voy contigo, aunque dejes de estar perdida...
No hay comentarios:
Publicar un comentario