sábado, 23 de febrero de 2008

El tren de la vida

Madrid. Línea 6 de Metro. Estación del "Alto de Extremadura". Todos los días. La misma hora. El mismo señor, periódico en mano, ejemplar gratuito, la misma mirada, el mismo abrigo, el recuerdo de su América lejana brillando en sus ojos negros, cansados de mirar hacia la oscuridad del túnel... Su pelo canoso refleja el paso gris del tiempo sobre su cabeza, pero allí espera cada mañana, con ilusión, que pase el tren de la vida... Aunque el tren de la vida ya pasó rápido, muy lejos de esa estación de metro, y él no lo sabe, o no quiere reconocerlo... Por eso espera y espera, y no pierde la esperanza de encontrar la luz al final del túnel...

domingo, 17 de febrero de 2008

Formas y colores

Es temprano, salimos del portal de casa. Las palabras de la princesita apaciguan el frío. Me enseña lo último que ha aprendido en la clase: "Papá, voy a bajar los escalones. Este es grande, este es mediano y este es pequeño". Me hace reflexionar sobre la vida y los peldaños que subimos y bajamos para llegar al mismo sitio, a ningún sitio...
Sofía sigue descubriendo la magia de unir las palabras:
-Papá...¿Qué día es hoy?
-Hoy es lunes, hija.
-Qué bien... ¡Hoy es el día del color amarillo!
Un silencio y sigue contándome cosas: "Papá, no me gustan las ceremonias, porque tienen la piel de colorines."

miércoles, 13 de febrero de 2008

Papá, quiero quedarme en el pueblo

Estamos en el pueblo. La princesita juega en casa de los bisabuelos con las fichas de las letras y escribe su nombre: SOFÍA. Observa con mucha atención todo lo que le rodea. Abraza a su papá y se sienta sobre sus piernas. Le mira fijamente a los ojos y dice:
-Papá, yo quiero quedarme todos los días en el pueblo.
-Cariño, no puede ser, porque tú tienes que ir al colegio, con Sandra y tus amiguitos. Además, yo tengo que trabajar para ganar dinero y aquí no hay trabajo. Entonces... ¿Quién me va a dar de comer aquí?
-Pero papá, si tú ya eres mayor y tú ya comes solo.

Más historias de la princesita

(I) La princesita juega con mamá en la cama, antes de ir al colegio. Se queda observando a su hermanito Luis y dice: "Mamá, Luis es muy grande, porque mide de la cabeza a los pies..."
Y papá le dice a la princesita: Y tú, hija ¡Cómo estás tan grande!.
La princesita responde con seguridad:
-Porque tengo tres años y como muchos cereales del tigre.
(II) Más tarde, mamá busca a la princesita por toda la casa. Se ha escondido y la casa es muy grande. No aparece. Al cabo de un rato, sale de su escondite riéndose y mamá le pregunta:
-¿Por qué te escondes?
La princesita responde conjugando perfectamente los verbos:
-Mamá, "era para que no me encontrases"
(III) La otra noche, antes de irse a dormir, la princesita, ya muy cansada, entró en el cuarto de baño. Como tardaba más de lo habitual mamá le dijo:
-Sofía, no te quedes dormida en el váter...
La princesita respondió:
-Mamá, cómo voy a dormir en el baño, si no hay cojín.